Afecciones

 

 

Por hoy tienes razón, aunque prefiero la locura.

Tú sabes que la conciencia poco dura

y la abstinencia del amor ya es no es otra cosa

sino el sostener desde las espinas a la rosa.

 

Aunque bien pudiera creerte un poco de mentira,

siendo tu infame forma de amar que en mí suspira

una manera de estar que es mi tortura,

el ser una mujer ajena que habla con dulzura.

 

Confesándote a pleno mis afecciones,

contando el número de contradicciones.

Mientras besa el viento tu locura al gusto

yo sintiendo cielos simplemente me disgusto.

 

Todos deseamos a la mujer cuerda,

que provoque un beso largo mientras muerda.

Queriendo ser música sonando a guitarra

pido un día gris, con el soul en mi cara.

 

¡No te vayas ahora que me estoy enamorando!

En silencio presurosamente estaré desesperando.

Comenzaré a creer en la astucia que procura la vida

de querernos cerrar los ojos como última salida.

 

Encajaré en algún abismo lo que siento

mientras tú sacias la boca del sediento.

Serás la flor que según quien la corta

soportará enamorarse que es lo que importa.

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Soneto – Tuyos

Delirantes tus ojos que alucinan

retozando, lúgubres sentimientos

que se contradicen y se originan

en mi corazón yacen tañimientos.

Tocan melodías que engolondrinan

a todos mis temores más sangrientos.

Que sueñan con musas que me iluminan

provocando en mí nuevos mandamientos.

¡Ay de mí que sin voz estoy muriendo!

Por tus fantasmas, mis esfuerzos vanos

pon tus dos manos adentro infligiendo.

Temores, los límites de mis manos.

Es la razón de no amar defendiendo

esto de hacernos sentir más humanos.

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Análisis de estrofas (esquema métrico):

ABABABABCDCDCD

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Contiene 14 versos

Pensándonos

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Fueras tú la silueta de mis luces

si nuestro sol cupiera en este cielo.

Por las noches pensarte es mi desvelo

esperando amanezcas me seduces.

 

Vuelve tú he intentémoslo de nuevo

nadie quiere quitarnos ya este impulso

es evitar el miedo / yo lo expulso

Seguiré acostado / no me muevo.

 

Por si quieres venir yo desespero

pensando en que recuerdas este asunto.

Como quien viera al cielo me pregunto

si estar en tus nubes es lo que quiero.

 

Me despido a medias esperando

que tus ganas sigan aumentando

aunque tú no quisieras hoy hacerlo

procuraré persuadirnos de quererlo.

Jardín de recuerdos

“vos lo dijiste
nuestro amor
fue desde siempre un niño muerto
sólo de a ratos parecía
que iba a vivir
imag28251que iba a vencernos
pero los dos fuimos tan fuertes
que lo dejamos sin su sangre
sin su futuro
sin su cielo
un niño muerto
sólo eso”


A la izquierda del roble. MARIO BENEDETTI

¿En un árbol cuántas hojas deben de caer para que el jardín se despierte?

 

Nosotros dos sabemos que el jardín es un niño dormido, al cual le gusta sonreír mientras sueña con nosotros.

Nosotros sabemos que en el cielo hay nubes para caminar mientras me desconozco. Y qué si al regresar te conozco un poco más es porque te quiero.

Nosotros sabemos que recordarnos es un souvenir que llevamos a casa después de echar raíces en la frente de aquel niño. Que llorar y reír van de la mano, que conforme pasa el tiempo uno no se puede ir de ese lugar, que sin ser flor nos dejamos plantados los dos y también sabemos qué hace frío cuando no estás y que cuando yo me voy tampoco cesa el frío.

Qué culpa tiene ese niño que parece medio muerto, que si vive es porque te miro, que si muere es porque me olvido. Que de ratos parecía que iba a vivir pero se nos olvidó que duerme sin dueño y es muy querido.

Nosotros sabemos que mientras más llueve en el jardín más te abrazo y más me besas, que si viene el viento yo te cubro las tristezas. Que si falta sol tú sonríes, entras y me quemas.

Como quisiera ya no saber, aunque aprendí muy bien contigo…

Como quisiera hacerte pétalo a  pétalo una caricia más, plantados en aquel jardín. Sabiendo que el más pequeño siempre es el mayor. Que si pasa el tiempo te secas conmigo.

Hace mucho que nos fuimos…aunque teníamos raíces para quedarnos, preferimos quedarnos con orgullo, cortados de aquel jardín en dónde juntos crecimos.

Hace tanto que no nos vemos, mientras es de noche y distingo entre amores y odios te recuerdo.

Y lo último que recuerdo de ese jardín fue la última lluvia, en dónde todas las flores se fueron y solo se quedaron los fantasmas.

Regresé al jardín para ver si nos veíamos. Lo único que encontré fue el roble vacío. Y aquí me tienes, a la izquierda del roble, buscando semillas para volverte a decir, te quiero. 

 

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En dónde quiera que me encuentres

capturaEl futuro es un niño desnudo

Y en consecuencia ufano imprevisible

Cuando menos lo esperas

Te coloca una rosa en la oreja

O te orina inocente la calva. – Futuro imperfecto. MARIO BENEDETTI

Qué esperanza hay en decir que no estás cuando quisiera tenerte tan cerca mío. Podría reparar en discutir con mi reflejo cuánto te extraño y por qué no voy a buscarte, pero tú sabes que la manera en la que yo extraño es muchas veces de pie, sonriendo y con mucho miedo.

Podría discutir con las personas su opinión en cuanto a por qué no voy y te digo lo que escribo, pero ya no escribo lo que siento porque no te siento y cuánto duele pensarte mucho más ahora que no estás conmigo. Acaso no sabes todo lo que pienso si me consumes por las noches cuando vienes y te vas en un frío sueño.

Sé que no pierdo nada en decirte que las cosas sí cambiaron, que yo soy el mismo pero que las cosas son diferentes. Los lugares no son los mismos, el camino a casa a pie por las tardes ya no tiene sentido.

Si ahora puedes y aún buscas donde me dejaste dime…

Dime tú a quién le daré las flores del jardín que juntos plantamos. Con quién correré detrás de una luciérnaga por las noches, esperando llenarme de luz la camisa blanca que solo me gustaba arrugar con tus abrazos. Dime cuánto se espera para olvidar, porque hasta donde sé para querer nunca hay olvido. Hasta cuándo podré sonreírle a alguien confiando en que entienda el silencio con el que a veces respondo. Cuánto durará el infinito de aquella frase que terminaste con puntos suspensivos. Podría ser yo quien responda todo esto creyendo que sé la respuesta a una pregunta que nunca antes me hicieron.

Qué esperanza hay en ver hacía otro lado cuando la voz que escucho viene de adentro. Qué si te extraño? creo que lo último que leerás entre líneas es cuanto te quiero.  

atte: Alexander Ureña 12/12/2016

 

 

Neruda verdad

Neruda procuraba, aunque no quisiera, escribir los versos más tristes de aquella su noche. No entiendo aún como un módico e infame gusto por las lamentaciones puede llevarte a escribir tan bellos versos en medio de tanta tristeza. Este Neruda no sólo escribe desesperadamente, sino miente un poco sobre esa melancolía romántica que define muy bien el arquetipo del amor. Y es que nombrando cosas uno no sabe si incluir la tristeza y el odio en el amor, teniendo en cuenta que no se puede odiar ni estar triste sin haber amado.

En conclusión, Neruda tenía razón al escribir “Es tan corto el amor, y es tan largo el olvido.” porque nunca olvido que de tan poco amor, se puede escribir tanto.

La Pascua sin conejos (carta I)

Te escribo esta carta Marta Julia, con la intención de que tú no sólo leas lo que suena “bonito” sino también te detengas a ver los espacios que están vacíos porque no los quieres llenar.

Por si te preguntaste si es una carta de queja, más bien sería en todo caso una epístola profética. De esas que al leerla crees que no son para ti. Que piensas y son para tenerles miedo más que para entenderlas simplemente porque las palabras más feas se leen primero.

Tú lo sabes Marta, eso de ser imaginaria no te sienta bien. Mucho menos eso de andar de melancólica por no vernos cuando estoy frente a ti y tú mantienes los ojos cerrados. Cómo lo hemos hablado antes, el tiempo sólo es bueno para añejar vino. Ay Marta, con todo el dolor de mi corazón me dueles menos, es irónico que estando tan cerca no nos podamos agarrar la mano porque tú sigues rascándote los miedos con las dos…manos. Yo no es que haga mucho la mayoría de veces y creo que haciendo menos la hoja seguiría en blanco. Por lo mismo no sugiero, sino insisto en que abras los ojos. Que puedas darte cuenta que si escribo es porque tengo las manos desocupadas, la boca cerrada y los ojos sin tu cuerpo. No me tientes a no tentarte Marta, no vaya ser que nos guste andar abrazando el viento.

Marta Julia, fue un mes de julio que yo ya ni me acuerdo. Si me escribías de amores que no existían, que sólo sabían poner la otra mejilla para seguir siendo abofeteados. No recuerdo bien si eras tú o era yo el extraño que hablaba de distancias que sólo servía para agarrar impulso. Eran conversaciones sobre lo que nos hubiera gustado ser el uno del otro estando más cerca. Y ahora que te tengo, ahora que te tengo…por qué te alejas?

foglio bianco.