Aquella ilusión

“Hace poco era ciego, ahora veo un poco menos”

El tiempo pasó despacio
esta vez se dejó ver
y consigo llevaba a esa hermosa mujer.
Su nombre no sabía,
la distancia la acompañaba
la misma distancia se escondía
mientras su sombra la engañaba.

Era su sonrisa o la figura de sus pechos
que demostraban magia y también escepticismo.
La ilusión no permitió ver el abismo,
esa consecuencia que estaba en sus hechos.

Ella me miró de frente
mis ojos la miraban ambiciosamente.
Su piel y mi piel indefinidamente
recorrían las ausencias de nuestra muerte.
Mi luz y su gracia le daban vida
a la ilusión que juntos formamos
yo caminaba, yo la seguía
esa noche, por los sueños trepamos.

— (él) Mientras tú sonríes yo resisto a besarte
resisto a morir ausente, ausente de tenerte.
— (ella) no lo implores y solo hazlo
pues esta noche tengo durmiendo el olvido.
— (él) Será un riesgo besarte e intentar parar
pues mis manos desean tu cinismo.
— (ella) Desnuda esta locura, moldea mi cuerpo con tus besos
vísteme de orgullo, y no me dejes terminar primero.
— (él) cierra los ojos que yo invito
a soñar esta noche a tus ganas y mi instinto.

La noche fue nuestra
el tiempo solo pudo ver
la luna fue testigo
la distancia estaba bajo la cama
¿Y sus sueños? / ya eran míos.

“la ilusión siempre dura lo que dura en despertar el desconcierto”

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