Todas las noches

El placer de tocar sin ver para no vernos tocar. Esa sensación que da tu piel cuando ya no es tuya y es tan mía como nuestra. El mejor abrigo que en vez de quitarnos el calor nos regala un infierno donde nadie sabe pecar.

Con los ojos cerrados te enseño el camino, destino aquel que buscamos siempre que estamos juntos y que termina en lugares, todos diversos.

Acá se toca sin miedo porque el miedo ya aprendió a tocar solo; los ojos se cierran para no soñar y así demostrar que las realidades se cumplen con los ojos cerrados.

Qué tiempos aquellos donde la arena estaba por tu orilla y yo encallaba en ella cada vez que podía, ¡qué tiempos!, me dije.

El placer de tocar sin ver para no vernos tocar. Tocar la puerta grande y que te abran todos los sueños hechos realidad.

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