Jardín de recuerdos

“vos lo dijiste
nuestro amor
fue desde siempre un niño muerto
sólo de a ratos parecía
que iba a vivir
imag28251que iba a vencernos
pero los dos fuimos tan fuertes
que lo dejamos sin su sangre
sin su futuro
sin su cielo
un niño muerto
sólo eso”


A la izquierda del roble. MARIO BENEDETTI

¿En un árbol cuántas hojas deben de caer para que el jardín se despierte?

 

Nosotros dos sabemos que el jardín es un niño dormido, al cual le gusta sonreír mientras sueña con nosotros.

Nosotros sabemos que en el cielo hay nubes para caminar mientras me desconozco. Y qué si al regresar te conozco un poco más es porque te quiero.

Nosotros sabemos que recordarnos es un souvenir que llevamos a casa después de echar raíces en la frente de aquel niño. Que llorar y reír van de la mano, que conforme pasa el tiempo uno no se puede ir de ese lugar, que sin ser flor nos dejamos plantados los dos y también sabemos qué hace frío cuando no estás y que cuando yo me voy tampoco cesa el frío.

Qué culpa tiene ese niño que parece medio muerto, que si vive es porque te miro, que si muere es porque me olvido. Que de ratos parecía que iba a vivir pero se nos olvidó que duerme sin dueño y es muy querido.

Nosotros sabemos que mientras más llueve en el jardín más te abrazo y más me besas, que si viene el viento yo te cubro las tristezas. Que si falta sol tú sonríes, entras y me quemas.

Como quisiera ya no saber, aunque aprendí muy bien contigo…

Como quisiera hacerte pétalo a  pétalo una caricia más, plantados en aquel jardín. Sabiendo que el más pequeño siempre es el mayor. Que si pasa el tiempo te secas conmigo.

Hace mucho que nos fuimos…aunque teníamos raíces para quedarnos, preferimos quedarnos con orgullo, cortados de aquel jardín en dónde juntos crecimos.

Hace tanto que no nos vemos, mientras es de noche y distingo entre amores y odios te recuerdo.

Y lo último que recuerdo de ese jardín fue la última lluvia, en dónde todas las flores se fueron y solo se quedaron los fantasmas.

Regresé al jardín para ver si nos veíamos. Lo único que encontré fue el roble vacío. Y aquí me tienes, a la izquierda del roble, buscando semillas para volverte a decir, te quiero. 

 

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